martes, 5 de mayo de 2015

La empresa familiar resiste la embestida de la crisis.

La empresa familiar resiste la embestida de la crisis.


Anticiparon la profundidad de la depresión y ajustaron gastos e ingresos, se endeudaron lo justo y no asumieron riesgos innecesarios

Son la joya de la corona, la esencia del tejido productivo español, la columna vertebral, el presente y el futuro. Algunas han caído con la crisis, pero otras muchas han logrado sobrevivir, levantar cabeza y seguir el vuelo. ¿El secreto? Anticiparon la crisis y ajustaron gasto a ingresos, se endeudaron lo mínimo y no asumieron riesgos innecesarios, según relatan a ABC Empresa tres grandes empresas familiares españolas: Grupo Barceló, Hisparroz -primer accionista del Grupo Ebro Puleva- y Grupo Indukern.


El tercer barómetro europeo de la empresa familiar, realizado por KPMG en colaboración con las asociaciones territoriales vinculadas al Instituto de la Empresa Familiar, reflejaba a primeros de año cómo la crisis empezaba a ser «historia del pasado». Si en diciembre de 2013, el pesimismo era generalizado entre los empresarios, con un 25% de los encuestados que calificaban la situación de negativa, esta percepción cambiaba significativamente en las dos siguientes encuestas, con caídas en los porcentajes al 9% en junio de 2014 y al 8% en diciembre de 2014. En el otro lado, las empresas que hacían una valoración positiva sobre la situación económica pasaban del 42% en diciembre de 2013 al 64% doce meses después.


Muchos sacrificios…


Ahora, pasada la crisis, ¿cómo afrontan el futuro las empresas familiares? «La crisis ha supuesto una prueba de fuego para todo el mundo. Las empresas familiares, por sus singularidades tanto de estructura como de gestión y de visión a largo plazo, han sido capaces de hacerse más competitivas y más sólidas, aplicando factores como la internacionalización y la reducción del endeudamiento. Cuestiones todas ellas -competitividad, internacionalización y solvencia financiera- que han venido para quedarse. Ya no se puede renunciar a ellas», asegura a ABC Empresa, Juan Corona, director general del Instituto de la Empresa Familiar (IEF).


Pero el camino ha sido tortuoso. «Obviamente, la tarea no ha sido fácil. Ha habido que realizar muchos sacrificios. Las empresas se han esforzado y han tenido que superar obstáculos importantes, como la falta de financiación durante una parte importante de todo este proceso. Sin embargo, el trabajo, y las singularidades de la empresa familiar, sus valores y su compromiso con el país, han permitido a estas compañías hacerse más fuertes y competitivas», explica.


¿Qué tienen en común las empresas familiares españolas y las del resto del mundo? Si nos comparamos con economías de nuestro entorno como Francia, Alemania o Reino Unido, la principal diferencia es la dimensión. Durante el periodo más duro de la crisis, España ha mantenido una capacidad de emprendimiento muy notable, con flujos anuales de creación de más de 330.000 nuevas empresas. Sin embargo, sí se aprecian notables diferencias entre las empresas españolas y otros países europeos en cuanto al crecimiento.


El tamaño medio de nuestras compañías por número de empleados es menos de la mitad que el de las compañías de esos países. Y el crecimiento resulta imprescindible para ser más productivos y generar más actividad y empleo. «Desde el IEF hace tiempo que venimos diciendo que la estrategia de política La económica española (y europea) debería virar, pasando de estar concentrada en la creación de nuevas empresas a dar más importancia al aumento de nuestro tamaño medio empresarial», afirma Corona.


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La empresa familiar resiste la embestida de la crisis.

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