lunes, 9 de marzo de 2015

Análisis del turismo y la hostelería en España en la última década

Cuantovalemiempresa.com y Faqtum Valoración de Empresas SL valoran cada año cientos de empresas del sector del turismo y la hostelería porque los empresarios necesitan conocer la situación real y actual de sus empresas frente al sector y su futuro.


El sector de la hostelería hace una importante contribución a la economía europea, como lo demuestra The Hospitality Sector in Europe (september 2013), un informe de Ernst & Young por encargo de los The Brewers of Europe con el apoyo de HOTREC.


El sector es muy sensible a las condiciones económicas y juega un papel primordial en el apoyo a la creación de empleo y el crecimiento económico. Las medidas adoptadas en tiempos de austeridad han derivado en un aumento de las tasas de impuestos en un momento en que los ingresos disponibles están cayendo, han podido socavar la capacidad del sector para generar crecimiento. La respuesta a corto plazo pasa por medidas de reducción de costes, y más tarde, posiblemente por una pérdida de capacidad permanente en el sector.


Las causas subyacentes de esta actuación son examinadas en el análisis de el informe The Hospitality Sector in Europe, que analiza la situación del sector en cada uno de los países europeos en los últimos diez años y como se ha visto afectado por la crisis.


 


El turismo en España


El turismo es un importante contribuyente a la economía española en general y ayuda a mantener más del 12% de toda la fuerza laboral.


El aumento del IVA como parte de las medidas de austeridad del gobierno han erosionado aún más el poder adquisitivo de los consumidores, lo que unido a un aumento del desempleo, que ha colocado el sector de la hostelería bajo una creciente presión.


El PIB nominal y el índice del turismo en España han crecido en conjunto desde el año 2000, hacia los picos en 2007 y 2008, respectivamente. El descenso en 2008 y 2009 estuvo vinculado a la crisis económica global, lo que resultó en caídas del 3,6% y 6,2%, respectivamente.


Hasta el punto máximo en 2008, el sector de la hostelería experimentó un crecimiento del 5,6% anual. Este crecimiento fue impulsado principalmente por un fuerte crecimiento en el subsector de alimentos y bebidas (6,1% anual), que aporta casi tres cuartas partes de los ingresos en el sector de la hostelería. La disminución en 2008 derivada de la crisis económica afectó a la facturación generada por los servicios de alojamiento (-10%) en mayor medida que los alimentos y bebidas (-3%).


La reducción de los ingresos a partir de 2008 se va visto agravada, en algunos aspectos, por las medidas de austeridad derivadas de la crisis del euro. Esto ha afectado los ingresos nacionales, así como la demanda de algunos de los mercados de los visitantes tradicionales de España.


 


La evolución de la hostelería española


Mientras que el sector de la hostelería española registró un descenso en la facturación de más del 6% entre 2008 y 2010, el número de empresas mostró un mayor grado de flexibilidad, con una caída de sólo el 2% en el agregado. Esto se explica en gran medida por el crecimiento en el total de restaurantes (un aumento del 5%) y un número relativamente pequeño de hoteles.


El mayor impacto, en términos de las empresas se ha dejado sentir en el subsector de los bares, con más de 11.400 establecimientos menos en 2010 en comparación con 2008. Esto equivale a más del 110 establecimientos por semana.


En 2008, el sector de la hostelería empleaba directamente a 1,28 millones de personas. Para el año 2010 se redujo a 1,23 millones, lo que resulta en 50.000 puestos de trabajo menos, o una reducción de 3,8%. Casi la mitad de estas pérdidas de empleo se han producido en el subsector de la hostelería, a pesar de que sólo representan el 25% de la facturación total del sector.


Los bares representan más del 60% de las empresas de hostelería en España y aportaban el 29% del volumen de negocio y el 34% del empleo en 2010. Esto refleja que la cultura de los bares es amplia en España, así como su importancia en el sector turístico.


Por su parte, los restaurantes, a pesar de operar un menor número de establecimientos que los bares, el subsector de la restauración contribuye más a la cifra de negocio (37% del total en 2010). Los restaurantes también tienen más empleados por empresa, en promedio, y son negocios más productivos en términos de la producción total que generan.


Por último, los hoteles representan una cuarta parte del volumen de negocio en el sector de la hostelería y el 17% del empleo. Los operadores han mostrado especial capacidad de adaptación a las cambiantes condiciones de la demanda, con sólo una pequeña caída en el número de empresas, a pesar de una caída del 10% en la facturación desde el año 2008. Esto se ha traducido en un menor volumen de negocios medio por empresa y ha estimulado la pérdida de puestos de trabajo en el subsector.



Análisis del turismo y la hostelería en España en la última década

viernes, 6 de marzo de 2015

Cuenta de resultados y el conocimiento de la empresa

La cuenta de resultados


Cuando se compra una empresa normalmente lo que compramos es el futuro de esa empresa. De ahí que si bien las cuentas de resultados de ejercicios anteriores nos pueden ofrecer una idea de su evolución, estabilidad y rentabilidad, lo mejor que nos ofrecen es la posibilidad de obtener la estructura de costes básica sobre la que construir las proyecciones a futuro.


Para poder obtener esta estructura el comprador necesitará el máximo desglose y detalle de las diferentes cuentas, y deberá identificar los puntos críticos que afectan al negocio, de tal manera que le permita construir escenarios de sensibilidad.


Respecto al balance, aquí nos remitiremos al análisis tradicional, siendo importante hacer hincapié en identificar la deuda de la compañía y conocer en qué consiste la misma.


El conocimiento


Aunque algunos analistas lo incorporan dentro del Fondo de Comercio, como inmovilizado intangible, en la práctica suele resultar dificultoso hacerlo. Por conocimiento se suele entender tanto la propiedad de patentes/fórmulas magistrales (que se pueden valorar también en el fondo de comercio), como el know-how de la empresa. El Know-how puede consistir en los procedimientos que permiten que la empresa tenga una mayor productividad y/o calidad que la competencia, en unas propiedades exclusivas del proceso de producción, un secreto bien guardado respecto a la cadena de valor, etc. Sin embargo, al igual que en el caso de la cartera de clientes, nuevamente nos enfrentamos al dilema de saber si ese know- how es propiedad de la organización o de los trabajadores de la empresa.


Como esto es algo difícil de cuantificar, a veces incluso por el propietario de la empresa, se suele recomendar la detección de los puestos estratégicos, de tal manera que al realizar las operaciones de compra-venta se garantice la permanencia inicial del personal que ocupa los puestos clave.


No obstante al valorar la empresa se debería calcular el coste de sustitución de ese personal como un plus añadido al valor de la organización (siempre y cuando el comprador no disponga de personal igualmente cualificado)


 


Vea nuestro informe de valoración demo en el siguiente enlace: INFORME DEMO



Cuenta de resultados y el conocimiento de la empresa

jueves, 5 de marzo de 2015

El inmovilizado y el fondo de comercio - valoración de empresa

El inmovilizado de una valoración


El punto de partida para la valoración del inmovilizado es disponer de un inventario del mismo, que a modo de cuadro de amortizaciones, refleje el valor de adquisición, la fecha de compra y la amortización acumulada, así como el criterio de amortización contable empleado.


Con ello dispondremos de la valoración contable del inmovilizado. Sin embargo este valor no suele ser siempre válido como referencia debido a que puede distorsionarse (al alza o a la baja) principalmente por dos factores: La vida útil real de los bienes (el criterio contable puede haber amortizado demasiado pronto, o muy dilatadamente según el caso, es aquí donde se debería hablar de recursos ociosos, etc. Así mismo si existen bienes amortizados completamente pero a los que todavía se les puede dar uso, debería contemplarse su valor residual), y el estado tecnológico de los bienes en relación a las necesidades competitivas del negocio (maquinaria desfasada respecto a las nuevas técnicas disponibles, que exigirá una reinversión o propiedad de tecnología exclusiva y de vanguardia).


 


El Fondo de Comercio


Sin duda uno de los elementos tradicionalmente más difíciles de medir. Puede enfocarse de distintas maneras, cuantificando la cartera de clientes, concesiones y contratos que generen derechos para la empresa en el presente y en el futuro, dando valor a contratos de distribución exclusiva, propiedad de marcas comerciales, etc.., o tomando como punto de partida el histórico de ventas de la actividad.


Como se puede apreciar, las maneras de cuantificarlo pueden ser muy subjetivas, pero uno de los elementos principales en los que debe fijarse el analista, y que en ocasiones pasa por alto, es la propiedad real de la relación con el cliente, que aunque muchos propietarios aseguren que es de la organización, resulta frecuente que sea de los comerciales, de dirección comercial, de dirección general/gerencia, o incluso de algunos trabajadores (familiares que consumen productos /servicios de compañías donde trabajan familiares suyos por mero hecho relacional)


La cuantificación del Fondo de Comercio es necesaria para poder realizar las previsiones de venta que determinen los flujos de caja a partir de los cuales calcular el retorno de la inversión a realizar, pero es preciso remarcar que el valor del fondo de comercio también variará en función a la situación coyuntural del mercado.


(Por ejemplo: En términos generales no vale lo mismo la cartera de clientes de una empresa constructora en los años 2014/2015, que en el 2008).



El inmovilizado y el fondo de comercio - valoración de empresa

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Cuanto vale mi empresa?

Cuanto vale mi empresa.


Hay ocasiones en la vida de una empresa en las cuales el empresario requiere hacer una valoración de su negocio y conocer “cuanto vale mi empresa” realmente. Esta circunstancia puede darse en distintas situaciones, como en una oportunidad de fusión, ante la necesidad de la venta o ante una oferta de un comprador, amen de que los cánones tradicionales recomienden realizar valoraciones con cierta asiduidad para poder medir el incremento de valor de la empresa, o dicho en otros palabros, el rendimiento del capital del accionista.


Y es en estas ocasiones cuando suele darse una circunstancia tan frecuente como particular, y es el hecho de que el valor objetivo* de una compañía (*aquel establecido por un agente independiente) diste bastante del valor que esperaba el “vendedor”.


¿Porqué hay tanta diferencia entre el valor esperado y el valor ofertado? Lejos de recurrir a tópicos como la ley de la oferta y la demanda o el juego de la negociación, se puede advertir que los métodos tradicionales de valoración de empresas, si bien reflejan los principales aspectos económicos a valorar en una compañía, también es cierto que en muchas ocasiones no recogen aspectos intangibles de difícil cuantificación y prácticamente nunca contemplan elementos solo trascendentes para el vendedor, aunque después en muchas ocasiones, estos elementos acaben repercutidos dentro de la prima de emisión.


Existen diversos métodos de valoración que tienen por objeto determinar un valor objetivo de la empresa, el cual no tiene porque equivaler necesariamente con el precio de transacción, pero que sí que debe permitir identificar cuánto de menos vamos a pagar o qué plusvalía estamos dispuestos a asumir en una operación.


Pero volviendo al título, ¿cómo se cuánto vale mi empresa? Si recurrimos a los métodos tradicionales, basados en la lectura de los estados financieros (Balance y Cuenta de resultados), obtendremos un valor neto (VN) de la empresa al que podemos añadir unos flujos de caja futuros (existen diversos métodos de cálculo) y/o aplicarle un ratio multiplicador en función de su sector (esta última -el empleo de multiplicadores- es una técnica de uso habitual, aunque también de dudosa justificación)


Sin embargo existen otras maneras de enfocar la valoración de un negocio, una de ellas consiste en valorar distintos elementos por separado, fundamentalmente nos referimos a: el inmovilizado, el fondo de comercio, el balance y la cuenta de resultados, el conocimiento, “los otros beneficios” y el valor emocional.


Entrar en detalle en los métodos de valoración de cada uno de los elementos es una tarea que requiere de mucha más extensión de la que permite un artículo, pero sí que intentaremos hacer una aproximación a los principales criterios de valoración.


www.cuantovalemiempresa.com



¿Cuanto vale mi empresa?

¿Cuanto vale mi empresa?




Cuanto vale mi empresa.


Hay ocasiones en la vida de una empresa en las cuales el empresario requiere hacer una valoración de su negocio y conocer “cuanto vale mi empresa” realmente. Esta circunstancia puede darse en distintas situaciones, como en una oportunidad de fusión, ante la necesidad de la venta o ante una oferta de un comprador, amen de que los cánones tradicionales recomienden realizar valoraciones con cierta asiduidad para poder medir el incremento de valor de la empresa, o dicho en otros palabros, el rendimiento del capital del accionista.


Y es en estas ocasiones cuando suele darse una circunstancia tan frecuente como particular, y es el hecho de que el valor objetivo* de una compañía (*aquel establecido por un agente independiente) diste bastante del valor que esperaba el “vendedor”.


¿Porqué hay tanta diferencia entre el valor esperado y el valor ofertado? Lejos de recurrir a tópicos como la ley de la oferta y la demanda o el juego de la negociación, se puede advertir que los métodos tradicionales de valoración de empresas, si bien reflejan los principales aspectos económicos a valorar en una compañía, también es cierto que en muchas ocasiones no recogen aspectos intangibles de difícil cuantificación y prácticamente nunca contemplan elementos solo trascendentes para el vendedor, aunque después en muchas ocasiones, estos elementos acaben repercutidos dentro de la prima de emisión.


Existen diversos métodos de valoración que tienen por objeto determinar un valor objetivo de la empresa, el cual no tiene porque equivaler necesariamente con el precio de transacción, pero que sí que debe permitir identificar cuánto de menos vamos a pagar o qué plusvalía estamos dispuestos a asumir en una operación.


Pero volviendo al título, ¿cómo se cuánto vale mi empresa? Si recurrimos a los métodos tradicionales, basados en la lectura de los estados financieros (Balance y Cuenta de resultados), obtendremos un valor neto (VN) de la empresa al que podemos añadir unos flujos de caja futuros (existen diversos métodos de cálculo) y/o aplicarle un ratio multiplicador en función de su sector (esta última -el empleo de multiplicadores- es una técnica de uso habitual, aunque también de dudosa justificación)


Sin embargo existen otras maneras de enfocar la valoración de un negocio, una de ellas consiste en valorar distintos elementos por separado, fundamentalmente nos referimos a: el inmovilizado, el fondo de comercio, el balance y la cuenta de resultados, el conocimiento, “los otros beneficios” y el valor emocional.






Entrar en detalle en los métodos de valoración de cada uno de los elementos es una tarea que requiere de mucha más extensión de la que permite un artículo, pero sí que intentaremos hacer una aproximación a los principales criterios de valoración.


www.cuantovalemiempresa.com






¿Cuanto vale mi empresa?

martes, 3 de marzo de 2015

Los otros beneficios y el valor emocional

“Los otros beneficios de una valoración de empresa”


Al analizar las cuentas de una empresa hay que ser capaces de discernir que parte del beneficio de la empresa se pierde a lo largo de la cuenta de resultados.


Esto se da habitualmente en la partida de salarios, cuando los socios trabajadores tienen un sueldo muy superior en comparación con el que tendría un empleado por cuenta ajena contratado para desempeñar sus mismas funciones. También ocurre con el uso de vehículos de empresa, la telefonía móvil, las cuotas de seguridad social de autónomos, comidas de empresa, y otra serie de beneficios que repercuten directamente en una mejor calidad de vida del empresario, pero que en muchas ocasiones no se contemplan dentro de su remuneración.


Es recomendable recalcular las cuentas considerando el impacto de estos elementos del gasto y ser conscientes de que son beneficios reales del “vendedor”, puesto que de no ser considerados, cualquier oferta realizada por el comprador corre el riesgo de resultar insuficiente y terminar paralizando la negociación.


 


El valor emocional


Si hay un punto que no se contempla nunca en los métodos de cálculo que se emplean en la valoración de empresas, es el “valor emocional”.


El “valor emocional” es aquel valor intangible que se atribuye al sentimiento que la empresa genera en sus propietarios, y que le supone un importante freno ante cualquier mención de transacción. (Es sabido que algunos empresarios pueden llegar a considerarla como un “hijo”).


Sería muy aventurado decir que el “valor emocional” es igual al importe por el que un propietario está dispuesto a desprenderse del negocio menos la valoración “objetiva” del negocio, puesto esa diferencia sí que está claramente influida por la posición negociadora de las partes. Sin embargo, hay que ser conscientes de que la compra de un negocio puede tener que asumir una plusvalía importante en concepto de “valor emocional”, y aquí ya intervendrá el “valor estratégico” de la operación, que es aquel que puede admitir un sobrecoste sobre el “valor objetivo” en función de las características estratégicas de la inversión.



Los otros beneficios y el valor emocional

lunes, 2 de marzo de 2015

El sector funerario en España.

Málaga 2 de marzo de 2015


 


En FAQTUM realizamos una media de más 500 valoraciones anuales de empresas de todos los sectores de actividad, uno de ellos, el sector funerario, empresas encuadradas dentro de sector CNAE 9603, es uno de esos sectores que se podría decir ha quedado al margen de la crisis, o al menos parcialmente no se ha visto fuertemente afectado.


Sus números son una clara muestra de su aparente inmunidad a la crisis: incremento de un 16% sobre el volumen de facturación del 2011 frente al 2010; incremento de facturación de un 46% en 2012 en relación a 2011; incremento de facturación de un 27% entre 2013 y su predecesor 2012, todo ello con las siguientes cifras de facturación en millones de €: 71,1; 82,4; 120,3 y 153,3 para los años 2010, 2011, 2012 y 2013, respectivamente.


Y todo ello pese, el cambio de tributación fiscal habida en el sector en 2012, con un cambio del tipo de IVA aplicable del 8 al 21%, que si ha supuesto quizás un disminución en los márgenes de beneficios de las compañías del sector, pero como bien podemos refrendar desde FAQTUM, sin repercusiones negativas (al contrario), en los volúmenes de facturación del sector.


Todo ello quizás responde a las particularidades del sector en España, muy diferente del resto de Europa, tanatorios en prácticamente cualquier municipio con más de 15.000 habitantes, que inicialmente fueron municipales, pero que poco a poco han ido siendo adquiridas por las grandes funerarias privadas que controlan el sector en España, tales como Funespaña, Albia o Memora (perteneciente a Acciona).


Sirva el presente artículo, para afirmar como desde FAQTUM, en época de crisis no todos nuestro informes de valoración, han sido de empresas en épocas de “vacas flacas”, hay sectores, aunque por su naturaleza se podrían calificar como lúgubres por su naturaleza, la luz de los buenos resultados y crecimiento, han aflorado aún en época de crisis.


 


Antonio Gallego


FAQTUM Valoración de Empresas



El sector funerario en España.